miércoles, 4 de febrero de 2009

Pequeña reflexión sobre lo que representa la renta energética. Queremos políticas de distribución de riqueza, pero se la están llevando en bolsa.

Gabriel Martínez - Secretario Organización FeTERA-CTA

¡Devolvé la bolsa!
Artículo publicado en la Revista “El Grito de Burzaco” de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), Capital Federal, Año N° 2 octubre de 2008. pag. 7.

Fue el jueves 22 de febrero de 2007, el ex presidente Néstor Kirchner dijo: "Sabemos el genocidio que pasó nuestra industria petrolera, la increíble privatización. Si YPF hubiera quedado en manos nuestras estaríamos recaudando entre 20 y 25 y hasta 30.000 millones de dólares por año".

En los últimos 10 años la ganancia de los negocios de la energía, que se denomina renta energética; y que se llevan las empresas multinacionales, para mejorar la calidad de vida de otros países; sumó mas de ciento cincuenta mil millones de dólares; algo así como cuatrocientos cincuenta mil millones de pesos; algo así como 375 millones de salarios mínimos vitales y móviles.

Si esta renta se hubiera utilizado para sostener los planes jefes y Jefas, por ejemplo; hubieran cobrado salario desde hace diez años, todos los meses, tres millones ciento veinticinco mil trabajadores desocupados a valores del último salario mínimo vital y móvil, de $ 1200.

También hay que razonar que como la desocupación no es una desgracia, sino una consecuencia directa de las privatizaciones, entonces de no haber entregado la renta energética, durante estos diez años, la misma hubiera continuado construyendo las represas y la infraestructura energética de la república; los gasoductos troncales y los de distribución primaria, se hubiera continuado subsidiando al tesoro, a las cajas de jubilaciones, se hubieran construido caminos, escuelas y hospitales y se hubieran fundado nuevos pueblos; como se hacía hasta ese momento.

Hoy nuestra Población Económicamente Activa (PEA), es decir, personas en edad de trabajar, es de 10.903.000 personas. Con la cantidad de dinero perdido en mejorar la calidad de vida de otros países, hubiéramos tenido empleo todos los argentinos en edad de trabajar y tomando en cuenta los aumentos del precio internacional del petróleo, en Argentina se pagarían los salarios más altos de la región.

Hoy, una casa digna puede costar alrededor de 60 mil dólares, algo así como 180 mil pesos. ¿Saben cuantas casas dignas podríamos haber construido con la renta que solo en los diez últimos años entregamos para mejorar la calidad de vida de otros países? Dos millones y medio de casas de sesenta mil dólares; mas de diez millones de personas habrían solucionado su problema de vivienda y además, en consecuencia, estarían mas baratos los alquileres. Pensemos en la reducción sustancial de la pobreza; pensemos en la inversión de cuatrocientos cincuenta mil millones de pesos, para mejorar la vida de todos y todas. Alberto Morlachetti nos enseña que detrás de cada chico de la calle, hay un padre desocupado. Que no había chicos en la calle en la década de 1950; que para los 60 uno llamó la atención de Astor Piazzola y Horacio Ferrer y se convirtió en el Chiquilín de Bachín y que recién a partir de la desindustrialización que generó el golpe de 1976, los chicos comenzaron a poblar las calles del país. La Renta Petrolera perdida hubiera revertido esta situación.

Pensemos que construyendo dos millones y medio de viviendas, se genera mas trabajo. Que millones de empleos nuevos generan a su vez más y más viviendas, más riqueza y más distribución.

Pero ese dinero se decidió que se perdiera y cuando finalice el último segundo del 31 de diciembre de este año podremos sumar, sin temor a equivocarnos, una nueva pérdida de quince mil millones de dólares.

Kirchner sabe lo que dice cuando habla del genocidio del petróleo porque sabe que esos puestos de trabajo no se crearon, ni se construyeron las viviendas, ni las escuelas ni los hospitales. También sabe que no se produjo el efecto multiplicador y que si no se recupera la soberanía petrolera nuestra riqueza la disfrutan otros.

Recuperar la renta energética no es tan difícil. Evo lo hizo y hoy genera empleo, distribuye riqueza y mejora la vida de su pueblo.

Cuando hablamos de distribución de riqueza, debemos incluir la recuperación de la riqueza genuina y no renovable que las empresas multinacionales y algunos capitalistas argentinizadores se llevan del país.

En la discusión sobre la Constituyente Social, la recuperación de la renta energética y de los recursos naturales estratégicos como el petróleo y el gas debe ocupar un lugar central. Cuando se pasa frío y el dinero no alcanza para comprar la garrafa de gas, hay que recordar que su precio podría ser de $5 o menos, cualquier otro precio superior es parte del robo cotidiano a que nos someten las empresas y el estado cómplice, que en 2004 aprobó no reconocer el carácter de servicio público al gas de garrafa y además estableció que su precio “justo y razonable” debía ser equivalente a los precios que “internacionalmente rigen en países con dotaciones similares de recursos y condiciones”.

Recuperar la renta energética y los recursos naturales estratégicos es recuperar la dignidad y ejercer la soberanía, para nosotros y las generaciones venideras.

Un dato importante de aclarar es que todo este cálculo se hizo creyéndole solo la mitad a Kirchner; ya que se calculó una renta anual de solo 15 mil millones de dólares. Se la llevan en bolsa.

Gabriel Martínez
Secretario de Organización
FeTERA - CTA

lunes, 29 de diciembre de 2008

El viernes 12 de diciembre, el MORENO y la FeTERA – CTA, marcharemos a Plaza de Mayo, denunciando que “El Hambre es un Crimen”, y que se seguirá comet

Buenos Aires, 10 de diciembre de 2008


13 de diciembre, Día del Petróleo Nacional

La Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina, FeTERA, y el MORENO, Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora, dicen presente este 12 de diciembre, y quieren reafirmar su convicción de que solo recuperando la soberanía y el monopolio estatal sobre los recursos hidrocarburíferos, Argentina, podrá planificar su desarrollo y crecimiento económico, combatir las desigualdades y la pobreza; y avanzar en el diseño de una nueva matriz energética que abra posibilidades de energía más abundante y barata.
Cinco años de gobierno del matrimonio Kirchner, no han logrado más que profundizar la política de despilfarro y la entrega de nuestros recursos energéticos, siendo incapaces de construir una petrolera estatal como hoy la tienen la mayoría de los países.
La eliminación de impuestos a la exploración petrolera, y a la importación de equipos y maquinarias; la provincialización de los dominios sobre el subsuelo; la generación plus, el gas plus el petróleo plus y el refinado plus; las concesiones para exploración marítima; y las prórrogas de concesiones, muchos años antes de los vencimientos; no han redundado en aumento de reservas petroleras, en reducción de los precios de combustibles, o en oferta de energía suficiente para evitar apagones o escasez de gas, electricidad o fuel oil.
En un mundo donde la energía se disputa hasta recurriendo a los ejércitos de ocupación, las multinacionales petroleras continúan, en Argentina, contando con libre disponibilidad de exportación, amplia disponibilidad de divisas y regulación de precios favorables a ellas, que les permiten ganar dinero en cantidades fabulosas, al tiempo que agotan las reservas y venden combustibles y gas hacia el interior de nuestro país, al precio de importación.
Anunciamos hace ya varios años, que el agotamiento progresivo de las reservas mundiales de petróleo iba a generar disputas por la apropiación de los recursos. Sin embargo, las concesiones de explotación, realizadas a favor de multinacionales como Repsol, Pan American Energy, Petrobrás, Total Gas, Chevron, Pluspetrol, etc; se mantienen vigentes, se renuevan con diez años de anticipación, se perdonan impuestos, se otorgan ventajas aduaneras y no se cuestionan incumplimientos, evasiones impositivas, desabastecimiento y la sospecha de contrabando, que deberían llevar a las pérdidas de las concesiones, sin costo para los argentinos.
La privatización de la energía en Argentina, ha provocado directa e indirectamente, millones de desocupados, pobres e indigentes; la muerte diaria de niños, por causas evitables, mientras este gobierno y los anteriores del período neoliberal han dejado escapar más de 150 mil millones de dólares, que hubieran generado millones de puestos de trabajo; hubieran construido miles de viviendas, hospitales, escuelas… y se hubiera garantizado alimentación adecuada para todos los que hoy están excluidos.
En el día del Petróleo Nacional, proponemos la recuperación del monopolio estatal de todo el sector energético, en todas sus etapas y la incorporación de usuarios y trabajadores en la administración de los mismos. Es imprescindible la realización de un censo de reservas hidrocarburíferas; la investigación y eventual enjuiciamiento de los responsables por prácticas de contrabando, evasión impositiva, vaciamiento de empresas y desabastecimiento de combustibles; la eliminación de la libre disponibilidad de exportación de petróleo, gas y refinados; la obligación de depositar en el país el cien por cien de las divisas obtenidas por exportaciones de hidrocarburos, la fijación de precios internos relacionados con los costos locales y la obligación del Estado de invertir, a partir de la recuperación de la renta energética, en el desarrollo de una matriz de consumo de energía, menos dependiente del petróleo y el gas y menos contaminante que aquellos.


MORENO y FeTERA – CTA