miércoles, 26 de agosto de 2009

miércoles, 4 de febrero de 2009

Pequeña reflexión sobre lo que representa la renta energética. Queremos políticas de distribución de riqueza, pero se la están llevando en bolsa.

Gabriel Martínez - Secretario Organización FeTERA-CTA

¡Devolvé la bolsa!
Artículo publicado en la Revista “El Grito de Burzaco” de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), Capital Federal, Año N° 2 octubre de 2008. pag. 7.

Fue el jueves 22 de febrero de 2007, el ex presidente Néstor Kirchner dijo: "Sabemos el genocidio que pasó nuestra industria petrolera, la increíble privatización. Si YPF hubiera quedado en manos nuestras estaríamos recaudando entre 20 y 25 y hasta 30.000 millones de dólares por año".

En los últimos 10 años la ganancia de los negocios de la energía, que se denomina renta energética; y que se llevan las empresas multinacionales, para mejorar la calidad de vida de otros países; sumó mas de ciento cincuenta mil millones de dólares; algo así como cuatrocientos cincuenta mil millones de pesos; algo así como 375 millones de salarios mínimos vitales y móviles.

Si esta renta se hubiera utilizado para sostener los planes jefes y Jefas, por ejemplo; hubieran cobrado salario desde hace diez años, todos los meses, tres millones ciento veinticinco mil trabajadores desocupados a valores del último salario mínimo vital y móvil, de $ 1200.

También hay que razonar que como la desocupación no es una desgracia, sino una consecuencia directa de las privatizaciones, entonces de no haber entregado la renta energética, durante estos diez años, la misma hubiera continuado construyendo las represas y la infraestructura energética de la república; los gasoductos troncales y los de distribución primaria, se hubiera continuado subsidiando al tesoro, a las cajas de jubilaciones, se hubieran construido caminos, escuelas y hospitales y se hubieran fundado nuevos pueblos; como se hacía hasta ese momento.

Hoy nuestra Población Económicamente Activa (PEA), es decir, personas en edad de trabajar, es de 10.903.000 personas. Con la cantidad de dinero perdido en mejorar la calidad de vida de otros países, hubiéramos tenido empleo todos los argentinos en edad de trabajar y tomando en cuenta los aumentos del precio internacional del petróleo, en Argentina se pagarían los salarios más altos de la región.

Hoy, una casa digna puede costar alrededor de 60 mil dólares, algo así como 180 mil pesos. ¿Saben cuantas casas dignas podríamos haber construido con la renta que solo en los diez últimos años entregamos para mejorar la calidad de vida de otros países? Dos millones y medio de casas de sesenta mil dólares; mas de diez millones de personas habrían solucionado su problema de vivienda y además, en consecuencia, estarían mas baratos los alquileres. Pensemos en la reducción sustancial de la pobreza; pensemos en la inversión de cuatrocientos cincuenta mil millones de pesos, para mejorar la vida de todos y todas. Alberto Morlachetti nos enseña que detrás de cada chico de la calle, hay un padre desocupado. Que no había chicos en la calle en la década de 1950; que para los 60 uno llamó la atención de Astor Piazzola y Horacio Ferrer y se convirtió en el Chiquilín de Bachín y que recién a partir de la desindustrialización que generó el golpe de 1976, los chicos comenzaron a poblar las calles del país. La Renta Petrolera perdida hubiera revertido esta situación.

Pensemos que construyendo dos millones y medio de viviendas, se genera mas trabajo. Que millones de empleos nuevos generan a su vez más y más viviendas, más riqueza y más distribución.

Pero ese dinero se decidió que se perdiera y cuando finalice el último segundo del 31 de diciembre de este año podremos sumar, sin temor a equivocarnos, una nueva pérdida de quince mil millones de dólares.

Kirchner sabe lo que dice cuando habla del genocidio del petróleo porque sabe que esos puestos de trabajo no se crearon, ni se construyeron las viviendas, ni las escuelas ni los hospitales. También sabe que no se produjo el efecto multiplicador y que si no se recupera la soberanía petrolera nuestra riqueza la disfrutan otros.

Recuperar la renta energética no es tan difícil. Evo lo hizo y hoy genera empleo, distribuye riqueza y mejora la vida de su pueblo.

Cuando hablamos de distribución de riqueza, debemos incluir la recuperación de la riqueza genuina y no renovable que las empresas multinacionales y algunos capitalistas argentinizadores se llevan del país.

En la discusión sobre la Constituyente Social, la recuperación de la renta energética y de los recursos naturales estratégicos como el petróleo y el gas debe ocupar un lugar central. Cuando se pasa frío y el dinero no alcanza para comprar la garrafa de gas, hay que recordar que su precio podría ser de $5 o menos, cualquier otro precio superior es parte del robo cotidiano a que nos someten las empresas y el estado cómplice, que en 2004 aprobó no reconocer el carácter de servicio público al gas de garrafa y además estableció que su precio “justo y razonable” debía ser equivalente a los precios que “internacionalmente rigen en países con dotaciones similares de recursos y condiciones”.

Recuperar la renta energética y los recursos naturales estratégicos es recuperar la dignidad y ejercer la soberanía, para nosotros y las generaciones venideras.

Un dato importante de aclarar es que todo este cálculo se hizo creyéndole solo la mitad a Kirchner; ya que se calculó una renta anual de solo 15 mil millones de dólares. Se la llevan en bolsa.

Gabriel Martínez
Secretario de Organización
FeTERA - CTA